Érase una vez un desolado campo en el que creció una bella rosa. La flor de luminosos pétalos, fresco rocío, fuerte tallo y punzantes espinos fue poco a poco percatándose de la oscura soledad que la rodeaba.Para huir del horrible paisaje, la hermosa flor comenzó a esconderse en su interior. Pero, aun así, sus raíces seguían recibiendo ácido y la luz continuaba siendo insuficiente.
La rosa, ya desesperada, decidió arriesgarse con tal de escapar de aquella tortura y fue absorbiendo hasta acumular todas las tinieblas en su diminuto cuerpo y, una vez todo lo oscuro estuvo dentro, se autocongeló.
Pasó el tiempo y la rosa permaneció igual de bella, oscura, fría, terrorífica, sola, cruel y lejana. Pero, en los escasos instantes en los que conseguía vencer al monstruo de su interior y volvía a ser la misma de antaño, la desgraciada flor se esforzaba en alargar sus espinas y en ahogar su dulce aroma para evitar que alguien se le acercara y se hiciera daño.
Mas,un día, alguien que jamás había visto algo así se acercó a ella, embelesado por su hermosa apariencia, sin sospechar el peligro que yacía en su interior. El visitante, ingenuo de él, no prestó atención a los avisos de la débil flor,cuya fuerza se veía ahogada por aquel ser maligno que se había formado en ella, el cual la incitaba a atraer al forastero para poder torturarle y engullirlo con placer.
Al poco tiempo, la flor sucumbió y el monstruo se liberó; y, venciendo las defensas de la rosa, se acercó al visitante; el cual, como era de esperar, no advirtió nada.
El monstruo fue poco a poco ahogándolo en angustia, saboreando con malicia cada instante de suplicio que provocaba al pobre ingenuo. La hermosa flor, horrorizada e impotente, observaba todo aquello desde la celda de su corazón. La crueldad del demonio fue aumentando conforme el humano se iba desvaneciendo. Hasta que llegó a tal punto que, con lágrimas en sus ojos, la bella rosa decidió acabar con aquel tormento.
Mientras, en el mundo exterior, sin percatarse de nada, el joven humano lamentaba la muerte de la flor que sostenía en sus manos. Sin sospechar el peligro que había sufrido ni el sacrificio que su amada había realizado por él.Aún así, la hermosa, oscura e infeliz flor jamás se arrepintió de haberle entregado su vida y su amor.
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(Aunque no se note, el color del texto imita el de la rosa)

9 comentarios:
Si esta bonita y triste historia, se aplicara al mundo real, veríamos como muchas cosas cambiarían.
Pero el ser humano no esta dispuesto y capacitado para dar tan gran paso.
como diria ella: "El mundo real es una historia"
¬¬ Esa frase es mía...
No creo que no esté dispuesto, sino que simplemente no se da cuenta de nada, así son los humanos... ^^
Por eso he dicho: "como diria ella"
No es "como diría yo", sino: "como dijo" ¬¬"
Bueno vale... lo siento T_T
Quedas perdonado ^^
como siempre, impresionante
verdá u.u
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