~Como una avalancha, los sentimientos se avalanzaron sobre la diminuta puerta de mi corazón. Asustada ante el riesgo de que la rompieran y entraran destrozándolo todo, cerré a cal y canto la puerta, rodeándola de fuertes cadenas y candados.
Los sentimientos, rencorosos, me robaron las llaves y me condenaron a vivir en el frío calabozo que yo misma había creado.
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